Equipo Intrategia

Detrás de cada salón estancado hay un/a profesional que nunca aprendió a dirigir

Te formaste para ser la mejor en tu oficio. Nadie te enseñó a poner precios, a liderar un equipo, a hacer que el negocio crezca sin ti dentro. Aquí aprendes las dos cosas que te faltan: criterio empresarial y un método para aplicarlo.

Si tu salón no crece no es por falta de talento.
Es por falta de método. Y el método se aprende.

Medios de comunicación que hablan de nuestro método

Vogue
El País
ABC
El Mundo
Cinco Días
Telecinco
Onda Cero
Telva
Beauty Market
Televisión de Galicia
Madrid Diario
Vogue
El País
ABC
El Mundo
Cinco Días
Telecinco
Onda Cero
Telva
Beauty Market
Televisión de Galicia
Madrid Diario

El diagnóstico

Lo que de verdad te pasa, aunque no lo nombres así.

"Cuando una dueña de salón nos llama, rara vez nombra lo que le pasa. Usa palabras genéricas: estoy agobiada, tengo follón con el equipo, no llego. Nuestro trabajo empieza por darle nombre a eso que sientes."

01

Autoesclavitud

Si no estás, el negocio se para. Has montado un trabajo, no una empresa.

02

Soledad en el mando

Estás rodeada de gente todo el día y, sin embargo, sola cada vez que tienes que decidir algo importante.

03

Síndrome del bombero

Pasas el día apagando fuegos. No has dedicado ni una hora esta semana a pensar en cómo diriges.

04

Miedo a subir precios

Trabajas muchísimo y ganas poco. Pero subir precios te aterra.

05

Problemas con el equipo

Rotación, falta de compromiso, conflictos. Formas a alguien y, cuando empieza a rendir, se va.

Sabemos lo que te pasa

No abriste tu salón para sentirte así.

01

Trabajas semanas de 60 horas y ganas menos que cuando estabas empleada.

02

Eres la persona más ocupada del salón mientras tu equipo no rinde como debería.

03

Pasas el día apagando fuegos en lugar de construir algo que de verdad funcione.

Tú abriste un salón…

Porque tienes talento, porque eres creativa y porque este sector te apasiona.

Pero en algún punto entre el sueño que tenías y el día a día, todo se volvió cuesta arriba.

Muy cuesta arriba.

Y ahora estás atrapada en una rueda que parece imposible de parar.

El problema no es tu técnica: detrás de una cabeza, ahí no te gana nadie.

El problema es que nadie te enseñó a dirigir. A llevar números, equipo, decisiones. A convertir un salón lleno en un negocio rentable.

Y en eso, justo en eso, te podemos ayudar.

```